Híbridos: materiales que florecen

Los seres humanos somos una curiosa mezcla de naturaleza y civilización. Somos híbridos, hasta el punto de no encontrarnos bien situados del todo ni en la una ni en la otra. Necesitamos el cambio, la adaptación constante de un entorno a otro, las vacaciones al aire libre, la vuelta a la rutina, y sobre todo, la imitación.

El hombre rupestre representaba lo que veía en las pinturas. Los jardines son un intento por parte del moderno de crear un espacio natural controlado con todos sus beneficios pero sin la contraparte de una naturaleza variable, desconocida, a veces hostil, que resultaría demasiado abrumadora para el pobre individuo medio civilizado, aunque nostálgico por sus orígenes.

También los abalorios pueden imitar a la naturaleza a través de materiales tan toscos e industriales a primera vista como los de construcción:

De esta manera, pueden brotar diseños como éstos, perfectos para todas aquellas personas con nostalgia del paraíso perdido. Porque, como bien dijo el poeta Coleridge:

Si un hombre pudiese atravesar el Paraíso en un sueño, y obtener una flor como prueba de que su alma hubiese estado realmente allí, y si descubriera esa flor en su mano cuando despertase- ¿entonces, qué?

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Para pedidos: abalorios.capricho@gmail.com

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