Sublimación

Lo confieso: he experimentado un caso de sublimación.

En el psicoanálisis freudiano, la sublimación aludía al hecho de dirigir un deseo que no puede satisfacerse hacia una actividad más elevada y en ocasiones menos censurable. Es decir, se trata de un mecanismo de compensación para esquivar la frustración y alcanzar la felicidad, a un nivel menos elemental. Freud afirmaba que la sublimación era la base de la civilización, del arte, la ciencia o la religión, entre otras cosas.

Desconozco cuánto pueden estar de desfasadas las ideas del vienés hoy en día, pero como decía no puedo evitar traer a la memoria lo poco que conozco en realidad de su obra para hablar de este caso.

Tenía planeada una ruta por tierras asturianas para estas vacaciones, para degustar, entre otras cosas, la sidra y el arte prerrománico. Al final no pudo ser, y pese a que no puedo quejarme de la escapada, se me quedó la espinita clavada.

Como método de compensación, y con el prerrománico en mente, llegué a las cruces después de trastear con las cerámicas.

Debe de haber sido un deseo muy fuerte el mío, porque al final, pese a no apreciar la estética de este símbolo, me ha dado bastante fuerte por el tema, y durante los días de reposo he hecho cosas como ésta:

¡Espero que para la próxima escapada las circunstancias me sean propicias para visitar Asturias!

Y para el que quiera ver más diseños, en Flickr.

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Para pedidos: abalorios.capricho@gmail.com

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