Tulipomanía

En el siglo XVII, durante la llamada “tulipomanía”, estas plantas importadas de la Península de Anatolia (Turquía) y Asia Central causaron verdaderos estragos financieros al ser objeto de la especulación financiera. Se llegó a crear una burbuja con su posterior crisis económica en los Países Bajos, donde la gente estaba dispuesta a endeudarse y vender sus posesiones más preciadas por conseguir los bulbos de los tulipanes más llamativos, que florecían dos semanas al año, tal era la pasión de los holandeses por esta planta.

En “A tu capricho” disfrutar de la belleza de los tulipanes, gracias a una taza de cerámica reciclada, tiene el valor de una floración permanente en forma de coquetas piezas de bisutería.

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Fragmentos del mundo flotante

“En el estanque
ruido de una rana
que se sumerge”.

Basho

Me han regalado un libro de estampas ukiyo-e de Hiroshige. Nada como una tarde de japonismo para hablar de esta técnica de xilografía que apareció en el siglo XVII con motivos de paisajes naturales, leyendas, cortesanas y actores o sexo explícito (shunga).

El nombre deriva de la palabra ukiyo, que significa “mundo flotante”. Según el budismo, ese es nuestro mundo, un lugar evanescente, engañoso, impermanente y efímero, dominado por la ilusión de las apariencias y el maya, un velo que nos separa de la realidad; sería el equivalente al “Valle de Lágrimas” de nuestra cultura judeocristiana. Hay que tener en cuenta también que Japón es un país formado por multitud de islas, o mundos flotantes.  Por tanto, las escenas que se representaban en los ukiyo-e hacían referencia al hedonismo y la belleza aparente, pero también a la vida cotidiana de la cultura de Edo, un periodo de aislamiento respecto al resto del mundo. Es decir, el ukiyo-e es un arte que tiene como base el carpe diem y el consuelo en los placeres ante la incertidumbre del presente y el futuro.

Los grabados eran producidos en masa mediante planchas de madera, con fines comerciales, lo que contribuyó a su popularización. El ukiyo-e entró en decadencia en su país durante el periodo Meiji (siglo XIX), cuando Japón inició un proceso de occidentalización forzosa. Sin embargo, fue entonces cuando comenzó la fiebre europea por estos grabados, que tendrían un impacto muy profundo en las vanguardias artísticas posteriores. Van Gogh llegó a decir que “con ojos japoneses se ve más; se siente el color de un modo distinto”. Su influencia es notable incluso en el manga.

Los dos pintores más conocidos de ukiyo-e son Hiroshige y Hokusai, de los cuales nos han llegado grabados tan famosos como Nieve en Kisoji y La gran ola de Kanagawa respectivamente.

Espero que disfrutéis con esta nueva colección japonista.

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La opaca llama del deseo

“Amo tus ojos, mi amor.
Su fuego espléndido, resplandeciente.

Cuando los abres de pronto
para lanzar una repentina e insinuante mirada,
como un relámpago brillando en el cielo.
Pero hay un encanto mayor todavía:

Cuando se cierran los ojos de mi amor,
cuando todo se enciende por el beso de la pasión
y a través de las pestañas cerradas,
veo la opaca llama del deseo”.

F. Tyutchev, La opaca llama del deseo

Colgante “Poème III”.

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